Facebook Twitter Google +1     Admin

La poesía no se vende



loor
liviana
lúcida
laica
leal

Enlaces


Se muestran los artículos pertenecientes al tema .

Lee la opinión, toma cocacola, come enchiladas... es de Poza Rica

20080331060419-zabd-35-.jpg

Livia Díaz

letraeme@gmail.com

Querido Jesús ya estoy en Poza Rica instalándome para realizar el reportaje de los “Cientos de pueblos” pero todavía no consigo encontrarlos, creo que en este municipio alguien se equivocó de nombre pues las condiciones sociales descritas no corresponden a la advertencia de ‘intervención urgente en asuntos que la dependencia de Seguridad Social ha de atender en forma prioritaria’, que nos anunció, estaban recrudeciéndose los problemas de pobreza e inseguridad. Este es otro mundo, y tan bello como inesperado. Te contaré porqué pienso de esta manera...

Cuando venía por la carretera percibí los olores intensos a fruta, azahares de naranjos y limones que acompañan el tránsito poblado de camiones y autobuses, y el paso del tren pacífico que conduce desde aquí hasta el entronque con la vía férrea del Golfo de Tehuantepec, los productos del norte de Veracruz y Tamaulipas para su exportación a Sudamérica y a Nueva Orleáns. Todos iban colmados de productos agropecuarios, así como venían llenos de maquinaria y otros insumos para la construcción. Acuérdate también esta región crece, porque se están llevando a cabo la construcción de fraccionamientos habitacionales para la comunidad, por el ‘Plan de Desarrollo Vivienda Para Todos’, que incluye beneficios para unas mil familias del Totonacapan y la Huasteca.

Al llegar a la ciudad tienes que cruzar un río, el puente luce magnífico sobre el gran y acaudalado río “Cazones” donde se debe reducir la velocidad, y a esa hora, las tres de la tarde, estaba poblado de aves como garzas, gaviotas, y hasta flamingos que se disputaban la pesca con los pobladores que en mangas de camisa hacían su agosto sacando ejemplares mojarras y langostinos; mientras, un grupo de mujeres lavaba su ropa en las piedras de las orillas. Al paso del puente, estaban agrupados agentes de tránsito, uno me saludó dándome la bienvenida en tanto me señalaba el acceso a la ciudad y me preguntó si necesitaba información turística, para que lo hiciera con una señorita muy amable que en el módulo de la Secretaría de Turismo que esperaba a los visitantes, todo para proporcionarles folletos e indicaciones sobre los caminos vecinales y carreteros. Pero pasé de largo hasta el hotel, del que ya tenía indicaciones por aquel nuestro amigo nuestro, Jaime Sosa, que es de aquí ¿lo recuerdas? Uno que se la pasaba delirando por las enchiladas con cecina y queso, y al que no podíamos entender, pues, pero ahora, creo que no podré volver a almorzar sin un par de enchiladas de pipián o de chile seco con su carne asada.

En fin, que una vez ya instalado me dirigí al ayuntamiento donde la oficina para la prensa, ocupa una gran estancia dotada de computadoras, máquinas de escribir, fax y hasta línea telefónica abierta. El director de Comunicación Social me dijo que hiciera uso de la oficina a mi antojo, que esa era mi casa y ‘que podía proporcionarme todo el apoyo necesario para la realización de mi trabajo’. Así mismo dispuso que contactaran a los funcionarios que pudieran darme la información y hasta me dio una identificación local para que las demás dependencias que visité me faciliten el trabajo. Se llama Julián, y cuando terminamos la charla me invitó a los bajos del edificio a comer unos tamales con agua de horchata con doña Ninfa, que es la que atiende el merendero de los servidores públicos.

El presidente municipal estaba ahí, pero no nos acercamos porque comía con gran gusto junto a sus amistades y colaboradores, cosa que observé transcurría en la calma y la paz que un día prolongado por el hacer las cosas despacio y sin prisas, permite. Mientras, el periodista me comentaba los sucesos recientes que habían mantenido a la ciudad preocupada y a los servidores en vilo. Resulta que hablábamos y hablábamos mientras una señora detrás del camión de la basura estacionado del otro lado del parque Juárez (a nuestra diestra), se desvestía. Un buen grupo de gente le pegaba gritos y hacía bromas sobre ella. De inmediato llegó la ambulancia de la Cruz Roja para llevársela al Hospital de Salud Mental de Tuxpan

“Ya se volvieron a llevar a la miguita -dijo él apesadumbrado- pobrecilla mujer, por más que la han tratado siempre recae y vuelve a hacer sus tonterías”. Después me dijo que el pueblo cree que se volvió loca de amor, aunque hay otras versiones de que se ‘le voló la cinta’, cuando se ganó la lotería en años pasados. Lo cierto es que tenía un marido e hijos, y casa y todo lo que pudiera desear. Hasta se conserva todavía el edificio donde habitaba con su familia, que desapareció una mañana sin dejar huellas, ella no estaba, había salido de la ciudad en una caravana para comprar los ‘mery christmas’, en Mc Allen; “como se acostumbra aquí”. Y vaya navidad la que pasó. Comenzó a buscarlos por todas partes hasta que fue encontrando pistas, pero a la fecha, la gente sostiene que los extraterrestres se los llevaron, mientras ella dice que “se les olvidó”.

-Pobre miguita- dijo finalmente el periodista, y pagando la cuenta, se fue recomendándome un montón de cosas. Te cuento que en todas las oficinas encontré mucho movimiento: Corredera de secretarias de acá para allá buscando cosas y haciendo gestiones, y las atenciones, “siéntese aquí”, “¿desea un café?”, “el funcionario menganito viene enseguida”. Si sé que te estarás preguntando porqué te cuento todo esto y es que, en realidad, lo que me mandaste es a seguir buscando a los responsables de los “Cientos de pueblos”, pero lo demás ya te lo envié, pues ya lo había terminado de hacer, hace un par de días.

A veces hasta creo que así como la familia de la “Miguita” se los llevaron los extraterrestres, simplemente se recuerda el hecho, pero no hay ningún responsable a la vista. Hasta he hablado con el maestro Siracusa, cronista de la ciudad y consternado, me confesó que el tampoco ha podido reunir un solo dato -siquiera aproximado- de esos amotinados. Siracusa cuenta con oficinas y gente con máquinas, fotógrafos y escritores para la relación de los acontecimientos diarios de la región, pero pues no cuenta con una varita mágica.

Debe ganar muy bien, pues me invitó a cenar camarones en Tuxpan, al tiempo que me enseñaba el río, el mar y las construcciones preservadas por el ‘Fideicomiso de Patrimonio’ que incluyen el Faro, la Aduana y el Ayuntamiento. Se puede viajar mucho entre ciudades aquí, pues las carreteras de cuotas son libres para los pobladores. Fíjate que hasta hay quienes duermen en un lado, estudian en otro y trabajan en otro, y la intercomunicación entre pueblos y ciudades del norte de Veracruz, es basta y enriquece a los unos y los otros. No, si esta nueva forma de gobierno que nos trajo el presidente Chux, ha ido beneficiando a toda la población, no me lo creas, ya tendrás oportunidad de constatarlo.

Aunque es más notorio yo creo que por el cierre de las explotaciones petroleras en la zona, es que ya estaban muy fuertes los accidentes y los problemas, ya la población amenazaba con irse a vivir a otro país, cuando fueron suspendidas. Claro, que no imagino como dormían todos estos cuando bajo sus casas había tantísimo gas y aceites, y sobre ellas, los humos de los quemadores y las emisiones de la petroquímica inacabables.

Pero en fin, ya pasó, ahora todos disfrutan y gozan con la bonanza que les trajo el inicio de la reproducción de especies de ganado mejor, avestruz para exportación, producción de huevo de codorniz para conservas, y las conservas de fruta y naranjas que tanto les gustan a los europeos. Ahora son famosísimas las enchiladas “Papancito”, y las Nopalinas “Chapatin”, y es harto conocido en el mundo que la Coca-cola sabor vainilla, solo utiliza la producción vainillera papanteca.

Bueno amigo, mañana te escribo y te comunico los avances de mi investigación, si necesitas algo, me llamas al Horrotel. Ahí te pueden dar razón de mi paradero, mientras me consigo un celular.

Un abrazo.

Efraín.

30/03/2008 23:05. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

A LA CAZA DEL PELLEJO URBANO

20080331055143-sepomex.jpg

Del escritorio de Peribañez y el Comendador de Ocaña.
Por Livia Díaz

Se preparó antes de hacerlo. Cuidadosamente tomó las llaves, el dinero para el pasaje, se colocó el abrigo, y viajó hacia el edificio del correo municipal. Como cada semana, observó aquel inmueble. Un oscuro edificio de SEPOMEX con cristales por mitad, alguna vez transparentes, y paredes en algún momento de piedra volcánica, ahora deslucido por el abandono y la aportación plástica, y gratuita, de al menos una docena de cabrones grafiteros, ecologistas voluntarios urbanos del reparto de materiales para el reciclaje de basura y el polvo, y los humos que emiten los vehículos en forma caprichosamente involuntaria.

Como cada semana, cuidadosamente -y esquivando el deterioro de las instalaciones internas, que parecían pelear con las externas, por un sitio de primer lugar en el imaginario de la contaminación y la mugre- él se acercó a la ventanilla uno, tres y cinco, en donde esperó cada vez -y con harto de paciencia- a que los empleados le atendieran –cosa que ocurría hasta que terminaran o de almorzar, leer, pasear y platicar por la trastienda.- Ignorantes de su drama y de que cada semana enfrentaba con el ímpetu y la fuerza de un guerrero inmortal esta tarea.

Poco después de que le rindieran cuentas “de que a él, no le había llegado paquete alguno de correo procedente de ningún punto del planeta”, analizó con la mirada la situación y reparó en que, desde que esos paquetes comenzaron a no llegar a su destino, quiso ver y hurgar en libros, y libros de destinos varios, hasta el cansancio y aburrimiento de sus interlocutores.

Más de pronto, aquel día que aparentaba ser uno de esos “en los que no pasa nada”, una voz cargada de inesperada confesión, por boca de una criatura iluminada, le ubicó en la dura y cruda realidad. (Cosa que agradeció porque al tiempo que le abrió los ojos, estaba ya soportando con todas sus fuerzas el embate de aquella palabra, que por cruel que fuera, lo dejó entrever y comprender la dureza con la que obra la entidad administrativa, y le dio pistas). Lo condujo por el intrincado laberinto que ha de recorrer “el cartero.” No podía creerlo. Aquel compadecido -dicho aquello- distraído, despreocupado, desparpajado, arbitrariamente y sin anestesia previa, insistió: “hable con su cartero”.

Recordó que se lo dijeron antes, ¿varias veces?, ¿para qué ir al cartero cuando el paquete, procedente de las entrañas del mundo, tiene que ser registrado por las autoridades? ¡No! La revelación que cayó sobre sus hombres tuvo instrucciones precisas “No podemos tener registros del correo ordinario si llegan por cientos, por miles”. Simplemente “No existen registros.”

“ESE –pensó en voz alta- ENTONCES, ESE TIENE QUE SER EL ÚNICO QUE SEPA EL MISTERIO DE LA DESAPARICIÓN DE MIS PAQUETES.” Así que, pospuso el retorno a casa, e hizo turno y guardia de cuatro horas hasta que, alrededor de las tres de la tarde, se encontró frente a frente con ese testigo crucial que lo conduciría al paradero de sus pertenencias, y el cual, tiernamente le dijo “no le han llegado a usted paquetes”. Desde entonces hace guardia en su casa con la esperanza de que tal vez, algún día, aquellos deseados bienes materiales, perdidos por el globo terráqueo desde el mes de noviembre en ese laberinto intrincado e inexplicable, se posen en sus manos.



30/03/2008 22:51. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

AVENTURAS DE UN TOCADOR DE MUJERES

20080331054856-autobus.jpg

Por: Livia Díaz


Visiblemente consternada Tita Ordoñez, al viajar en autobús, hacía grandes sacrificios. El trámite, un prolongado pasaje entre su casa y su colegio, el suficiente suplicio para amedrentarla y llegar a su hogar, nalgas apretadas, asco, corazón latiendo a 100 por hora, y temblando, ocasionó que yo, señor agente del ministerio público de Poza Rica, lo confieso, acuda ante Usted para declarar lo siguiente:

Yo, el camionero, siendo las dos de la tarde de este el jueves del mes de diciembre del año 2006, manejaba tranquilamente mi autobús que cubre la ruta que atraviesa la ciudad desde la Central Camionera hasta la colonia Gaviotas, y regreso por el centro para tomar la avenida Lázaro Cárdenas. Este circuito no es nada divertido pero se convirtió en el tormento de cuanta mujer se atravesaba en el camino del “tocador de mujeres”.

Tal y como se lo digo. Este descarado individuo de aspecto paisano, por el que –con perdón- no damos un peso, se la pasaba abordando en mi ruta, no sé si para dirigirse a su casa o trabajo, pero con la intención a todas luces manifiesta de tocar a cuanta fémina se le atravesaba enfrente, tocó a una menor de edad.

Pero las cosas señor juez, autoridad, parte, policía, compañero ciudadano, o como Usted me permita llamarlo, llegaron a mayores aquella noche porque, des precavido de que yo lo estaba observado por el espejo retrovisor de mi unidad, el tocador de mujeres hizo a Tita Ordoñez lo que ni a nuestra madre, ni a nuestra hermana y menos a la novia o esposa nos gustaría, arremetió contra ella por detrás y sin permiso, frotando sus partes íntimas en su trasero.

La indignación que sentí me encegueció. Lo admito. Eso fue lo que me hizo señor juez, ministerio público, autoridad, recepcionista de quejas y denuncias, frenar de golpe en la avenida Juárez, en momento de más tráfico y provocar el choque, que en carambola ha afectado a 13 vehículos, incluyendo a su automóvil nuevo.

Por ello lo único que puedo pedirle a Usted es perdón. Aunque ya sé que me iré a chirona por algún tiempo, puesto que al mismo que frené me fui a batir a golpes al tocador de mujeres, que sin que pudiera aún ponerle una mano encima, se cayó dándose el golpe mortal que lo hizo desaparecer de entre nosotros, los vivos. Pero no me acuse Usted de asesinato porque yo no he sido. Me apego a que existe una justicia Divina.

Ignoro si ese mal proceder, o el mal trato de niño, o quizá no tenía madre. (Eso seguro). Perdón, borre eso. Sigo: Creo que fue la mala educación la que condujo a ese cruel, despiadado y abusivo ciudadano al rozamiento, frotamiento, tocamiento y molestia de esa pequeña. Ocasiones, varias miré cosa parecida señor, pero en aquellas ocasiones el ah… bueno… difunto, le habían propinado las señoras severas golpizas de las que hasta me sentí compadecido, pero en este caso, le juro tenía que hacer algo al respecto.

O ¿cree Usted justo que esa criaturita apenas en la flor de la edad, que casi huele a pastel de 15 años, merecía que un ser semejante se propasara con ella? Me parece ver sus ojitos de desesperación, y ¡en nuestra ruta! Que dicho sea de paso, es una de las más importantes de la ciudad para transporte de cuanto vecino ha de atravesar esta bella metrópoli de lado a lado.


31/01/2008 18:56. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris