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Juchitán

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07/02/2008 18:29. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

La madre de todos los males

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por: Livia Díaz.

Como les iba diciendo aquel que quería permanentemente colocar en un altar a las mamás este diez de mayo de todos los mayos que pasaron y pretende colocarlas en su cajita de cristal de china por los venideros, para que no les pase nada, como si ser mamá va a ser la garantía de que una mujer cualquiera ya no padezca frío ya no tenga hambre, ya no entierre a sus hijos en la guerra que vino y la guerra por venir, madre solo hay una.

Les iba diciendo todo esto en tanto intentaba convencernos de comprarle la "más mejor" licuadora, plancha, cortina, o tetera para atender a su familia; como si un deber inherente a su desvarío de amor y arrojo con cuidados cotidianos por nosotros fuera depositado de pronto en una gratitud descrita por el obsequio mejor adoquinado de bienestar hogareño.

Sin embargo en tanto lo iba diciendo se distrajo y su mamá se colo entre las palabras y dejaron de tener funciones sus discursos... Ya las frases y los argumentos estaban fuera de línea, de tiempo y se habían ido escapando de sus parrafadas para dejarle el sitio a otros poco investigados que a sí mismos se fueron develando y ocupando ese espacio en que leía ahora absorto y sorprendido las últimas noticias de los tiempos.

La madre de todos había tomado a concepto comportarse de nuevo modo para hacerle frente a otro orden de cosas en el mundo. Ya no se trataba de la madre punta del dedal de la costura que une los extremos y hermana a los iguales en los intereses y las ideologías; las ambiciones y los propósitos sino en las garantías de sobrevivir y en el dolor. La madre estaba alicaida por los acontecimientos sosteniendo en una mano a su hijo y viendo en la otra como se devanea su nieto por existir prosperamente en el futuro.

La madre miro un poco más, atormentada por sus energias no reciclables inutilizadas y cautivas en la rutina de su casadera habitación de cuatro por tres; de la banqueta a la cocina donde permanece pobremente ataviada de esperanzas, llenando canastas de alimentos vacíos que se van como los duendes a pasear por la tierra.

Sus ojos habían cambiado, la madre seductora que aprovechaba la ocasión de anticiparse al nacimiento para domesticar al universo y colocarlo en torno suyo a fin de preparar y disponer del terreno firme para los pasos de su ternura, encontró murallas inalcanzables con torres elevadas donde ni un paso después de otro pudo conducirla a llevar con éxito su vientre y entregarle a Dios su triunfo en una criatura dichosa de respirar aire puro y agradecida del tiempo que protegiera su crianza.

Hubo de mitificarse y redimirse, volverse convencional y alcanzar los tiempos, venderse y vender los principios y torcer como la puerca el rabo ante los obstáculos con su mantón virginal de todopoderosa, gritando "solo por ellos" como una fiera que al pasar rompe el concreto con su pasos agitados de triunfo; hubo que darse cuenta que cada hijo de madre creció potencialmente opuesto, la generación vino resistente a los cambios y no se doblegó domesticada al ambiente sino al apego de su palabra que creando le dejó libre de vivir sobre el horizonte cual promesa de futuro.

La madre reunió constancias abdicadas siglos atrás, reunió planes ya vencidos e ideas ultrajadas en catálogos prolongados de cambios sembrados en el afán de mantener un estatus de vida para unos cuantos, la madre ignorante de la hegemonía, del cambio climático, del criterio global, del desarrollo, seguía buscando prolongar en la faz del planeta la vida de sus hijos a pesar de lo agreste, del del camino y sus pasos pobres de zapatos.

La nueva suerte de la madre escrita en esos textos que fueron arrancados de las manos del reivindicador de las estatuas y las heroínas maternales, para apoderarse de la realidad y convertirla en palabra fragmentada en secciones que deriven y puedan acondicionarse a los tiempos en que toda madre sea principio y no reunión de principios. La nueva madre dejó atrás la dirección de la conducta, dejó atrás la escuela de la sumisión y la alternancia con la sociedad para irse a la guerra a buscar el eje de la proliferación de la vida que pueda reponer la vida que va perdiendo; la nueva madre en el eje de la satisfacción de las necesidades, ya no es la matriz de la que alimenta a la familia de acto sino de carácter urgente y vigente cada plato de sopa hasta el último por obligación universal inmediata y expedita.

Al hombre del discurso se le fue de las manos el carácter moroso de las deudas de la madre que vino, llevaba entre los brazos y los ojos una carga imágable de experiencia que fue repartiendo en cuanto quiso escucharla; los ojos escudriñaban la nueva información en tanto traducía a palabras simples los términos ingobernables de su nuevo descubrimiento, la madre se habia apoderado de sí misma para ir tangible y fuerte, amañada y transparente por la creación sólida de una estructura independiente del macho y gobernar al futuro con su proyecto de vida que al momento era lo único claro que en este caos planetario existía como promesa de futuro para toda la patria.

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31/01/2008 19:07. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

Los triunfos del azar

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Por: Livia Dìaz

 

Las/elecciones

Las selecciones y las elecciones no son cosa fàcil. No basta sumar dìas de espera para elegir un camino y torcer su rumbo en pos del tiempo perdido. Tampoco se llega a esa conclusiòn sin tropiezos, uno generalmente va deseleccionando sueños para darle paso a otros como viables y al abandono de los elegidos. Hay que olvidarse de los viejos sueños porque la realidad nos atropella con frecuencia y debemos sacrificarnos eligiendo nuevos retos y asumiendo la vida tal y como viene. A veces no resulta tan sencillo, cuando se priva al individuo de lo que tanto ama o desea, algo hace falta, la vida queda como vacìa y uno se va esperando que “algo” cambie el rumbo de las cosas y entonces elige esperar y tener paciencia. Claro que hay los que lo dejan todo al tiempo o en manos de Dios pero por lo general uno se rehusa a dejar al azar el destino. Y es que si aceptamos que irremediablemente estamos destinados a seguir ese camino donde todo es incierto tendremos que elgir entre quedarnos o volver atràs sobre nuestros pasos hasta encontrar reposo porque la intranquilidad de esperar al futuro como venga nos obliga a vivir la incertidumbre insoportable de ser y estar a merced de un albur de posibilidades ingobernables y sin poder elegir las deseadas terminarìamos postrados y desamparados ante la magnificencia de un poder superior todopoderoso que decidirìa por nosotros.

 

La/selecciones.

Las selecciones en cambio estàn a mano y causan menos desvelos al hombre. El hombre al seleccionar entre varias posibilidades se encuentra revestido de capas màs mundanas de terreno posible donde elegir un acertado o equìvoco destino. No es cosa de andar por ahì seleccionando y desseleccionando posibilidades, tras una elecciòn previa, uno ya se encuentra en condiciones de elegir dentro de un manojo de posibilidades y hacer una selecciòn numèrica determinada hasta descartar las elecciones imposibles y determinar las posibles para proceder a realizar una selecciòn acertada. Claro que para ello primero deberàn establecerse prioridades de gènero, nùmero, forma y otras caracterìsticas peculiares del caso, no vaya ser que se elija un artìculo selecto en forma contraria al proyecto de uso deseado, alterando el producto final. Y no solo eso, cuando no se trata de animal, flor o fruto o cosa, termine uno eligiendo un futuro indeseable por haber seleccionado el camino, la puerta o la pareja indebida. Por ello, siempre habràn de tomarse precauciones.

 

Lase/lecciones

Las lecciones de la vida tras las elecciones realizadas a cada paso que damos son consecuencia de nuestros actos selectos al elegir y gobernar nuestro destino en forma atinada o errónea y sus consecuencias siempre dejan un aprendizaje aterrizado en carne propia. Ya sea exitoso o tenebroso un producto final en experiencia de vida que pasò por el tamiz de la conciencia y el ejercicio del Yo, debe ser irrenunciable consecuencia para aprender sobre ella, y volver o no volver a repetir el mismo acierto o error. Pero no se puede vivir en el ensayo. Hasta aquí el hombre ha comprendido que si no hubiera o si hubiera elegido esta o aquella opción habría ocurrido algo diferente pero esto que precedió es una realidad absoluta e incorregible. Las lecciones a menudo no enseñan a tomar mejores elecciones o selecciones, solo nos demuestran la posibilidad de hacer o no de una sola vez cambios en la cuesta y curva del destino en desatino o prosperidad de cambios y obtener lo deseado o dejarlo pasar. Al final de cuentas si la elección fue equivocada, solo exista un si y muchos no entreverados, un si que tuvo èxito a pesar de todos aquellos electores olvidados. Y un ganador que posibilitó la realidad concreta que se enfrenta en el presente, con un ayer de “hubieras”, y otro de sueños olvidados.

 

31/01/2008 19:06. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

La realidad mágica

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por: Livia Díaz

Alguna parte a agosto del año 2 mil


Las tortas mas ricas están rellenas de masas”
Fernando Gutiérrez, 1982.


¿A dónde fueron esos diablos con cola llamados comunistas y que comían niños? Cada grupo, cada clase política, cada organización gubernamental o civil de este país tiene viejas escuelas desestructuradas como cimiento de su nuevo quehacer estructural.

Los que sobreviven hablan de sus recuerdos y deseos-ideales. Pero los nuevos militantes la “nova militancia”, trabaja en sus diferentes trincheras sin filiación militando por el pan y la tortilla nostra de cada día. Todos los militantes mexicanos estamos entre la liberación y las tripas.

Las masas rebasaron los movimientos no por el voto popular ni la búsqueda de garantías individuales no por hambre o la ofensa ni la capacidad de asombro del pueblo que luchaban los demonios rojos sino por la toma de conciencia, se me ocurre que emergieron militantes por todos lados en esta nueva sociedad consciente, vaporosa y desafiante.

La población toma conciencia. De todos los millones de mexicanos alguno se dio cuenta que si habla castilla es diferente. Emigra de su pueblo en busca de “algo mejor”. Las mujeres de la huasteca van militando de sirvientas con destino a Guadalajara o Zacatecas sin paradas intermedias. Los hombres van de mojados al país del norte. Las grandes ciudades se vuelven seductoras paradas intermedias para aguerridos militantes. Pero este solo es uno de los cambios. Ahora ya no hay gastos a crédito, solo en efectivo.

Hay racismo en este país. Si uno es militante “buena onda, buena gente, o licenciado”, seguramente su voz será escuchada. Pobre militante que llegue sucio descalzo pobremente arropado. Si vas malvestida te dicen “seño” si llegas elegante te dicen “señorita”. Por ejemplo: Si vas elegante al mercado te atienden mal y caro. Si va a subir al autobús una mujer con minifalda se para el tránsito, si va a subir una abuelita de mala gana y a gritos, la dejan o la atropellan. Si llegas tarde a la guardería te quedas con tu hijo en brazos, pero si es hombre si le reciben al niño las nanas.

Ha cambiado este país pero los dioses siguen exigiendo sacrificios humanos cada día. Tláloc (el dios sanguinario) no tiene compasión. Si no es en accidentes por y con el tráfico, en suicidios o crímenes de todo tipo, uno puede desaparecer de repente. Como los niños que jamás encuentran el mismo destino.

Una mujer militante puede ser violentada una y otra vez en la calle, y seguir muriendo muchas muertes. Tiene nueva conciencia en el autobús, en el metro, en los jardines de la universidad, en su casa, en el trabajo del sentido de supervivencia, hace un recambio ¿a ti cuantas veces al día te manosean? -“huye, no mires y no te metas que no es tu problema”. Total si te defiendes malo, si no te defiendes malo, pero si la te entrometes peor. Mas vale morir de viejo que hacerla de Jesucristo. Hay una nueva conciencia: La de atravesar la metrópoli y volver a casa a salvo. Pasando por encima de quien sea.

Los jóvenes tienen su propia conciencia. Conciencia aparte. La generación del “otro rollo” y la del “no tiene ni idea”. ¿Cómo hace un chico de secundaria para cobrar conciencia de su papel social? Hay que ser condescendiente sordo mudo y con síndrome de que nosabenada. Aprovechar todas las oportunidades para ganarse unos centavos pero también ser un héroe con fuerza de enajenamiento de los gritos en casa, en la calle, en la escuela y pedirle a Dios y a la Virgen poder regresar sano y salvo de ratas, uñas, razzia y vandalismo, para que ocupe los papeles de su nueva vida y escuchar en el radio la hora macabra... Con un golpe de suerte puede “ser alguien”. Según el frente donde le toque militar... En la tele dicen que si uno se porta bien le va bien. Lo dicen tantas veces al día con tantos vestidos diferentes que uno se la llega a creer. Si comes “chalchichas” (salchichas) serás simpático y cachetón, si usas margarina aprenderás a cocinar... bueno uno aprende hasta eso...

“Ora” se milita con el común sentido, que no es lo mismo que el sentido común. Hay que llegar a salvo, evitar que lo asalten, ponerle radar al marido, los hijos, al carro, al perro, a la ropa del tendedero, a las macetas... Todo puede desaparecer en cualquier momento. Dormimos anhelando que nadie logre robarse las estrellas, la nieve del Popocatépetl, o le quite las alas al ángel de la independencia. Todo es posible aquí. Los perros también aprendieron a sobrevivir; cambiaron de lenguaje. Se mueven en su recorrido establecido, sus horarios de menor tránsito y nuevas costumbres para convivir con el mundo.


La generación de hombres de la calle, niños de la calle tiene otro mundo paralelo. Eso parece extraño. Porque los niños en la calle siempre están trabajando y en la tele siempre se están drogando. Son militantes que brincan donde uno menos espera. En cualquier rincón están de payasitos, limpia vidrios, tragafuego, periodiqueros, vendecosas, cargadores, o cantantes y los más chiquitos pidiendo limosna exhibidos por sus mamás. Pero esa es otra historia aun por escribirse...



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31/01/2008 19:05. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

El “quinto sol” del Tajín

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por: Livia Díaz.

De equinoccio a solsticio, durará el proceso para el quinto sol de nuestra tierra. Como siempre, ambas partes –las conformes e inconformes- se disponen a combatir el costo de hacer en los vestigios culturales, la fiesta de la cultura moderna.

Desde el milenio, se duplico, triplicó, y cuadruplicó el esfuerzo de mantener y hacer perdurar la luminaria en que se escenifica el “Festival del Tajín”. Ahora reconocido por el mundo como “La fiesta del Sol”; y que sigue pujando por convertirse en la fiesta del Totonacapan, que ofrezca de Papantla para el mundo a manos abiertas, unos días de bienestar en un hábitat destinado para el reencuentro con las tradiciones y las expresiones artísticas.

No ha sido dicho si llegará a su edición 2005 el festival; sin embargo, el actual gobernador Fidel Herrera Beltrán, estando en campaña -nos dijo en entrevista- que decididamente se realizaría. Y agregó que la inversión sería mayor, que se intensificaba, y que permitiría la inversión para darle vida al lugar cuya carretera divide un mundo de otro: el de la celebridad y el del pueblo.

Pero tal como siempre sucede, por más que se esfuerzan las autoridades en distinguir al pueblo de los centros de esparcimiento y recreo, los tendederos del pueblo relucen en su patio. La población pobre y marginada que merodea el “Parque Temático”, crece y con ella sus necesidades. En tanto el parque -que solamente revive unos días de marzo- reclama un costo de mantenimiento del que bien pudieran vivir todos.

Y a medida que las diferencias sociales se agigantan, un tercero en discordia coherente con la preservación de monumentos históricos reclama la reubicación. Al tiempo, unas cosas con otras se confunden, y todos terminan rehenes de ‘cuartos’ y ‘quintos’ interesados en sacarle provecho al producto final.

Este marzo pasado eran fotos de a 20 pesos con boas, con niños de la “Academia”, y lecturas de manos, curas maravillosas, asaltantes; vendedores de sombreros a precios estratosféricos; y hasta había uno que aseguraba que somos producto de “un experimento extraterrestre”, y que postrado en el medio del andador que conduce a las pirámides, se confundió con la turba que indignada por el cierre de acceso a la unidad arqueológica, ingresó a la fuerza el día 20.

Y por más que en Papantla se dijo que Tajín “no volverá a ser el mismo”, es evidente que los que cambiamos fuimos nosotros. Para una parte de la población, consciente de que debe privar el sentido común, es importante que no se desborden las pasiones. Para Fidel Herrera, como él mismo ha dicho, “que se organicen y se sienten a conversar los inconformes”; para los empresarios, “que prevalezca el clima de tranquilidad y confianza a fin de atraer inversión y turismo”; para los nativos “que haya trabajo, que no trastornen la vida comunitaria -y que- dejen un poco de lo que se ganan”. `

Mientras los inconformes con el evento, “los siempre hacen lo mismo” (como se dice), y que simpatizan con las causas de los que se oponen a volver negocio estos edificios, se enferman al ver basura de franquicias sobre los vestigios culturales de nuestros antepasados.

Este año anunciaron pérdidas. Lo paradójico fuera que este orden vigente las asuma. Estamos en una época plena de desarrollo científico del pensamiento, cuya lógica deriva en el concepto de que: Todos queremos lo mejor para el Tajín, pero si el negocio fracasa, la economía política gubernamental –que gira en torno de los intereses del país- obra contra los principios y valores. Por tanto, las leyes económicas debieran corregirse para observar una desaceleración a favor del hombre, no en contra de su propiedad como civilización. Esto implica frenar proyectos en los cuáles las ganancias son menores, o aspirar a menos dadas sus características especiales. Porque aun cuando el negocio fuera solvente, el costo social se ha incrementado.

Posiblemente desde su “siembra”, este proyecto -en un área de cultivo inhóspito- ya estaba previsto que podía suceder. Tanto la inconformidad como el fracaso han sido asumidos como “algo que podría suceder derivado del rumbo de la economía nacional”, y “un derecho de expresión”.

En el Tajín como en todo pueblo, la gente aspira a progresar. Y Veracruz, necesita recursos. Los habitantes del pueblo del Tajín quieren mejoras urbanas, trabajo, caminos, educación, salud, y transporte, entre otras cosas urgentes. La miseria de sus tendederos expone -de lo que se gana y se pierde- cuentas extraordinarias -exhibidas de millones de ida y vuelta- que no relucen en los que se autodenominan “verdaderos dueños”.

Mientras, miles de personas regresan, porque aquí encontraron un punto de encuentro en el norte de Veracruz, cuyo inmenso cobijo es regocijo y festividad anónima. Familias enteras vienen para acampar, conocer, relajarse y/o a divertirse. Un lugar –todo hay que decirlo- donde pueden andar los niños de taller en taller libres, sin peligro de ser hurtados o atropellados. Y que tiene música, danzas, cuentos y exposiciones, por unos días, todo el día.

Recuerdo que hace siete años cuando llegué a estas tierras, pregunté si se celebraba solsticio en el Tajín, y se me quedaron viendo todos como si fuera marciana. -¿Qué es eso? – Me respondieron. Y es que no hay testimonio de que los antepasados celebraran esa fecha. Y no se celebraba ese rito. El “inicio de la primavera” es rotundamente erradicado cuando averiguamos y aprendemos que la cultura “Tdutunakú”, “desde que el sol se puso en lo alto del cielo comenzó el mundo”.

Ver la luna sonreír en ellas a la luz de la escenografía nocturna, es casi imposible para el pueblo. Sus precios, se elevan tanto o más que sus paredes. Esos días de fiesta realmente alteran lo establecido. Muchas casas se vuelven estacionamientos, comedores, dormitorios.

Es posible prever que seguirá creciendo. Con ello también la necesidad de tener servicios para atender sus necesidades, brindar asistencia, entre otras la médica; y ofrecer al turista y al local algo más que lo radique en la promesa de que volverá. Para que se mantenga el negocio. También aumenta la necesidad de atención, preservación y custodia de la zona arqueológica. Dicen los antropólogos: Educación para el visitante: “Que no dejen chicles pegados en las paredes, que no los usen de excusados; que no pongan sus nombres en las ruinas cual si fuera una penca de maguey”, mientras en contraparte otros simplemente dicen: “que se suspenda”.

31/01/2008 19:00. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.


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