Facebook Twitter Google +1     Admin

La poesía no se vende



loor
liviana
lúcida
laica
leal

Enlaces


Se muestran los artículos pertenecientes al tema .

Mi cuento...

20081017221454-tres-estrellas.jpg

 

Livia Díaz

¡Dios le perdone! - Exclaman aquí reunidos cientos de parroquianos. Lo primero que recuerda, es el conjunto de personas en torno a él. Hombro con hombro, como el humo que adopta colores diferentes, y se eleva sobre la oscuridad, llenándolo todo…

“Por pendejo”, “él fue”, “si, él iba conduciendo tranquilamente y chocó”, “por pendejo”, "lo juzgan por pendejo”, “por provocar su muerte.” – Seguía diciendo la gente. Lo juzgan y le reclaman por ser tonto, por perder su vida.

Tantoyuca, 11 de octubre de 2008.

 

17/10/2008 15:17. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

El hombre del caracol

20080331040718-35696951yg6.jpg


Por: Livia Díaz

 

“En unos momentos más El cuentacuentos agarrenlo. Lo reconocerán por la piel de Jaguar y el Caracol por el andador “Voladores”. Tuuuuuuuuuuuu, suena el caracol en medio del ruido de bailes New Age, Afro antillanos, los Voladores de Papantla y el griterío que se ha formado cuando despega del piso un globo aerostático en forma de estrella de doce picos.

 

Es una piñata, pienso viendo como se eleva sobre el Jardín Temático de la Cumbre Tajín. Mi mirada baja y se confunde con una pequeña de unos tres años que se ha quedado atrapada con la historia del Caracol “y luego, el caracol siguió tocando al sol, “tuuuuuuuuuu, le gustaba mucho”. “Quiso también guardar el sonido del mar, ¿lo escuchas? ¿qué le dirías al caracol, le pregunta el cuentero a un niño de unos ocho años, umm, no sé, él si sabe, él si sabe -dice señalando a otro pequeño a su lado derecho- el señalado se sonroja y dice: Le diría ¿Cómo estás?”.

 

Abenamar goza y se pierde en la mirada de los niños. Aquí todos son oyentes de sus cuentos breves que ha ido juntando a lo largo de su vida. “Encuentro un placer ¡Me realizo! ¡Me siento alegría, disfruto! Dice emocionado “si las personas contaran más cuentos sería fabuloso este mundo por el rescate del discurso oral, la comunicación dinámica a la historia. Te puede hacer reír, llorar, es como un médico”.

 

Orgulloso de ser huasteco de Pánuco, de haber logrado estudiar hasta sexto grado de educación primaria y de escribir cuentos y contarlos Abenamar Bacells de 52 años se pasea por el andador “El Volador” del Jardín Temático de la Cumbre Tajín.

p.¿Cómo y cuándo comenzó a escribir?

r.”Toda la vida lo hice. Comencé a narrar desde muy niño. Mis abuelos paternos y maternos tenían la costumbre de sentarse alrededor del fogón a conversar y ahí me nació el amor por los cuentos”.

 

“Mis abuelos llegaron de oriente, soy mestizo. Luego crecí y comencé a caminar el mundo. Tengo el orgullo, enorme orgullo de haber estudiado hasta sexto grado de primaria porque yo soy autodidacta”.

 

Dice que ha ido juntando cuentos, uno y otro para reunir un buen acervo que regala sin más en todos los escenarios que puede y le invitan. “He trabajado con el Instituto Veracruzano de Cultura. En las tres Cumbres Tajín. También dio conferencias en Casas de Cultura y en diciembre expuso otro aspecto de su creación artística que consiste en pirograbados en piel y pintura que estuvo hasta el 14 de diciembre en las instalaciones de la Legislatura en el Puerto de Veracruz.

 

“Me gusta contar los cuentos personalmente porque nosotros no leemos”. Todos los cuentos se basan en historias propias, ha creado sus propias leyendas. De repente le dice a una niña, “te voy a contar la historia de una estrellita. Una estrella grande y muy amarilla, Mírala allá está, ya se encuentra cansada y se va a dormir, es el sol”.

31/01/2008 18:59. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.

Contra el silencio

20080331040919-momos-14-.jpgpor: Livia Díaz


Hacer cuentos no es muy difícil, bromas, suplantaciones, anécdotas y chismes son vestidos de magia de mentiras y de imaginación.

Dice mi alumna Lucita que no me preocupe cuando corta una hoja de su cuaderno porque luego las junta y en vez de tirarlas a la basura las siembra. Por cada hoja que siembre, crecerá un árbol.

Esa es su palabra. Sólo las personas insensibles se atreven a negar los dictados de la creación de una niña. Y como en este mundo habemos puros niños pues mañana nos vamos a poner a sembrar hojas, lo más seguro que algunas personas ya nos estamos imaginando cómo y a dónde sembrar el papel.

Sin saberlo nos regaló un cuento, un cuento muy importante, no es un cuento cualquiera, es un deseo contenido en el que subyace la inocencia y el deseo de dar y festejar a la vida.

Todos los niños merecen esa oportunidad de ser escuchados. Cuentacuentos comenzó con la idea de permitir que los niños olviden por un momento el peso de la vida cotidiana para dar paso a otra forma de comunicarse con el mundo donde ellos son creadores y protagonistas.

El proyecto debe continuar, y el show seguir. Pero todas sus fronteras conducen a la misma pregunta ¿qué deben leer los niños? ¿cómo motivarlos? ¿cómo se estimula la creatividad y la imaginación?

Recientemente descubrí que la imaginación, la creatividad, la motivación vienen dentro de cada niño en el paquete VIT, (Viajan con Todo Incluído). Pero hay que hacerlos hablar. El silencio supera en tiempo al ruido. La falta de comunicación no nos deja escucharnos unos a otros.

Hay que hablar y dejarlos hablar (aunque a veces no nos conviene) dicen tantas cosas... Tienen consigo la magia de ver con simpleza graves problemas adultos y resolverlos de la manera más peculiar. Como Lucita, que reforestará el mundo reciclando y sembrando hojas de papel usadas.

No debemos dejar que los niños sigan creciendo con la creencia de que lo que piensan y tienen para decir no es importante, pues callarán para darle paso a las ideas de otros, a las opiniones de otras personas.

Ellos serán dueños del mundo de mañana. En el silencio, se corre el riesgo de que pierdan ese sentido de crear su vida con la conciencia plena y el deseo de que se parece a su sueño, a su deseo, y la amarán menos cuando vean que no está en sus manos.

31/01/2008 18:22. Autor: Livia Díaz. #. Tema: Hay 1 comentario.

EL ÚLTIMO DE LA FILA

20080201004308-bs-as-2001.jpg

FOTO.- Con Laura en Buenos Aires, cuentera, amiga, sorprendente persona, fuimos a la Ronda y a comer pastas "como si la crisis no nos apretara el zapato, orgullosos  e inamovibles, aunque nos esté llevando la trampa"...

Por Livia Díaz.

Eran las siete y media. Una vez más la hora de comienzo de la función, se pospondría hasta que los artistas se sintieran seguros de que no iba a llegar otro más. Me dispuse a pasar el tiempo leyendo, mientras no me quitaba la vista de encima, el último de la fila.

Con más de una hora de retraso, llegó finalmente el espectáculo. Un libro, hizo su debut y desnudo paseó entre la concurrencia que aplaudía a sus amigos: el presentador, el comentarista, el maestro de ceremonias y el autor.

No sé si tuvieron una buena venta. Los vi firmando autógrafos, mientras con nerviosismo, se me acercó el último de la fila, que portaba en la chaqueta media docena de pequeños bolsillos en los que reparé preguntándome que tendrían adentro.

-¿Puedo hacerle una entrevista? Asentí con la cabeza sentándome en las butacas. Se presentó aquel muchacho y me cuestionó ¿La Poesía escuchada es considerada de algún movimiento de vanguardia en México”. Para salir del paso, le dije que “una buena parte de la Poesía contemporánea, pertenece a conceptualistas que secuestraron la Poesía para volverla tan individual como lo que piensan que es la Poesía”.

El chico estaba distraído y ahora, en que ni entendió, ni escuchó ni comprendió lo que dije, para salir del paso preguntó “¿Porqué?”- Pero esta vez lo hizo sacando la grabadora de uno de sus bolsillos y encendiéndola.  Al tener frente a mí el aparato, no pude contener la tentación de decirle que “el porqué tendría que preguntársele a cada autor, y de paso, reclamarle que nos adapte a su arte personal en cada obra, sin preguntarnos qué queremos leer”.

El último de la fila, sonrió brevemente para luego decirme que él también escribe poemas y preguntarme, si visto así sus poemas, y los de los otros ¿entraban en esa categorización? Abrí los ojos tanto que se puso nervioso. Estoy segura que cambié de colores, y que hice la mueca extraordinaria porque incluso, se puso de pie cuando solo atiné a decir: “poetas…”.  

 

 

 

 

31/01/2008 17:43. Autor: Livia Díaz. #. Tema: No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris