Facebook Twitter Google +1     Admin

La poesía no se vende



loor
liviana
lúcida
laica
leal

Enlaces


Artículos

Publicado: 21/12/2014 20:52 por Livia Díaz en Artículos

Los genios de la metáfora

por: Livia Díaz.

Los genios de la metáfora en el periodismo popular son sobresalientes creadores de frases y artesanales, palabras que evocan hechos y sucesos cotidianos espectaculares. Contamos con periodistas policíacos que pueden sorprender a cualquier escritor por su facilidad para explicar desde la realidad un asunto.

Frases coloquiales que se van entremezclando, con toda clase de sobre nombres y pronombres personales para dirigirse a un ciudadano que repentinamente se ha convertido en siniestro, y otros que se encuentran al acecho de cualquier “incauto transeúnte” que camine por las calles donde “desprevenido e inocente vaya a caer en las garras de la delincuencia”. También las hay “féminas de la vida galante que se tiran al mejor postor por unas monedas” olvidando la cuna donde le dieron “origen a la vanagloria de sus facultades” y se “soltaron el pelo desafiantes contra la adversidad para dedicarse a cosas poco gratas”.

Entiéndase perfectamente que dentro del escenario de la narración de los actos delictivos, los genios de la metáfora, se expresan y explayan detalladamente y “sacan de su cosecha”, toda clase de “alegatos que puedan usar en perjuicio y perjurio incriminando a sus pobres víctimas de lo que hacen”.

Esta semana en un diario local descubrí a los genios de la metáfora, alcanzando el grado máximo de la expresión escrita noticiosa, amena, que colorea y define tan geográficamente los hechos en pocas palabras, que pareciéramos estar leyendo un cuento. Abandonados al placer que produce, porque es innegable que en México la lectura de la página policíaca es una aventura fascinante.

Muchas palabras desde luego provienen de la retórica legal y de la policíaca. Pero ellos no escriben cosas como “ya hicieron una de las suyas”, o refiriéndose a un suicida: “la ciencia médica hace todo lo posible por salvarle su existencia material”.

 

Como referencia histórica, el 13 de septiembre de 1890 Manuel Caballero “periodista con ideas modernas” se autodefinió como el primer “reporter”, de lo que ahora llamamos reportero. Fue denominado por todos los de su época como “el especialista profesional que expulsa de los diarios a los literatos buenos”. Para todo lo que tradicional e improvisadamente les encargaron redactar.

Se deben a Manuel Caballero impresionantes crónicas e interview. “Pero no todo ha sido buena cosecha en la incansable labor de este hombre ambicioso y tenaz”, agrega la nota, “en Guadalajara tuvo la idea de referir el asesinato del general Corona en un pliego que llevaba como primera plana una mano roja chorreante de sangre. A partir de ese momento se llamó “nota roja”, a las noticias sobre crímenes y latrocinios”. “Tiempo de México”, hace la narrativa de estos hechos añadiendo: “ahora han proliferado los pasquines inmundos que refieren con todo lujo de detalles las desgracias ajenas”. Y deja conocer que desde entonces, y en contra de estas publicaciones, se decía y vaticinaba que eran “escuela del crimen”, “ensayos de asesinatos por entregas”, entre otras cosas.

En la actualidad, las secciones consolidadas de páginas infinitas de diarios, revistas internet, para la nota roja o policíaca en México, conforma una plana de denuncia, demostración, noticia, y exhibición. Pero también vemos en un periódico diario de Madrid que dice “señora colapsada por un camión”, y otro de Argentina, “confeccionarán el mapa del delito”; en todos dice cosas como: “el hoy occiso...”. Panamá: “Interpol busca implicados en el gasolinazo”, pero definitivamente Usted no encontrará en ningún otro país a los genios de la metáfora que además se acompañan de fotógrafos que ilustran las páginas de la plana policíaca con todo detalle gráfico de lesionados y muertos en accidentes, por la violencia, y otras causas, “el ahora difunto...”

La pasión con que se ensañan las palabras a veces hirientes y “venenosas”, es quizá la única expresión en que un periodista de noticias, se deslice a “saciedad y gusto hasta el orgasmo que motiva y prolifera en el hervidero de sangre que provoca sacar con palabras hasta el último aliento de las pobres víctimas”. Es en ocasiones incierto, tema delicado para los afectados, y doliente cúmulo de palabras que envilecen al ser humano que caiga en manos de la policía, y además tenga que leer cosas terribles sobre sus actos, que legalmente se reducen a comprobar o desaprobar su inocencia.

Hace unos años al entrevistar al director del centro de readaptación para menores de Villahermosa, comentó que hay leyes que impiden poner en los diarios fotografías y nombres de los menores de edad involucrados en delitos. Así mismo cuando se trata de crímenes de violencia sexual, en muchos casos vemos la fotografía de los niños –y era cierto- expuestas en planas de diarios de Tabasco, como “grandes chacales”, los críos orgullosos de sus hazañas, se dejaban retratar y hasta “posaban”. El hombre dijo: “les gusta y van por más. Y acumulan como medallas uno y otro recorte de periódico donde salieron retratados. Para decir después: salí en el periódico”. Comprensible en el niño, incomprensible para la sociedad. Eran muchos niños abandonados que vivían en las calles, dormían sobre el techo de la terminal de autobuses de segunda, en el mercado o en cualquier banqueta. Generalmente eran aprendidos por robo, excepcionalmente por delitos mayores. Así que una y otra vez desde los seis años –a veces menos- estaban involucrados en delitos. Eran llamados “ratas”, “pandillas organizadas contra la sociedad”, pocas veces “menor infractor”, como se dice en la actualidad.

Desde el punto de vista periodístico el que un periódico dejara de publicarlos no iba a terminar con ese problema social, y no publicar la información tampoco sirve para negar una realidad cotidiana. Desde el punto de vista empresarial, les será conveniente a razón de ventas. Pero existen otros puntos de vista y creo que el más claro es el que el propio reportero crea en torno a su mensaje. Evidentemente dicen entre líneas que lo sucedido es malo o está mal hecho. Que el daño fue ocasionado a una víctima. Como aquel que dice “dio rienda suelta a sus bajos instintos”. Podemos comprender que el primero que tiene conciencia -en la confusión que provoca una situación grave- es el reportero. Identifica a todos los personajes y los delimita, incluso nos transmite datos relativos a su actuación, el escenario “donde ocurrieron los hechos”, la vestimenta de los involucrados, y relata un crónica de los acontecimientos que obedece en todo momento a las características de la nota informativa.

Los genios de la metáfora también delimitan las funciones de las autoridades, los enaltecen cuando dicen “intervino oportunamente el agente...”, o “el representante de la ley y el orden”; igualmente cuando se describe un incendio que un “aparatoso accidente”. Estamos acostumbrados a conocer el estado de las “víctimas mortales”. Pero nunca nos acostumbraremos a esos hechos.

 

31/01/2008 18:57. Autor: Livia Díaz#. Tema: No hay comentarios. Comentar.

PERIODISTAS A MERCED DEL AZAR

Por Livia Díaz/ Poza Rica, Veracruz 12 de abril de 2007.

 

Hace 12 años, cuando se integró la Red Nacional de Periodistas, una sindicalista especializada en asuntos laborales, nos informó, después de realizar una encuesta a las 36 mujeres reporteras provenientes de todo México reunidas, que los reporteros somos el peor gremio del país.

 

“Nunca había encontrado un grupo de trabajo humano con tal consciencia del riesgo, y tan poca seguridad”, dijo.

 

De todo el grupo, solo un puñadito de “privilegiadas” tenía seguro social; es decir asegurada su vejez, antigüedad y seguro médico; dos tenían seguro de vida; menos de la mitad salario base -y este no correspondía en todos los casos al salario mínimo profesional del reportero;- prestaciones, ni soñarlo, pero todas anotamos riesgos en y por el trabajo:

 

“Estrés, gastritis, úlcera, migrañas, várices, cansancio crónico, trastornos del sueño; padecer accidentes en y por el tránsito, violencia física, lesiones, robo, asesinato”, entre otras cosas.

 

Con esto advertí, ya en aquel entonces, que la violencia viene desde adentro, que esta indiferencia ante nuestra situación laboral, causa que los reporteros estemos a merced del azar.

 

A esto se agregaron las coincidencias. Anotar que esto ocurre en todo el país, desde Tijuana hasta Mérida. Aprender que a todas nos afectaba la competencia –a veces desleal- entre compañeros, la discriminación, -ya que a los hombres no les pagaban tan mal;- la selectividad de las fuentes para con las mujeres, -las más jóvenes y bonitas en sociales y comercialización- los problemas para acceder a mejores puestos, y para ascender. La misoginia presente en la selección de materiales a ser publicados, dando preferencia a los de los varones.

 

Todo esto no es tema del pasado. Y sin embargo a pesar de los despidos forzados por el embarazo, renuencia a inscribir a los integrantes de la redacción al Seguro Social, o a otro servicio médico; vivienda; jornales de trabajo determinados; dotar de equipo de trabajo apropiado, desde identificación, acreditación; telefonía y radio, viáticos, máquina para escribir o computadora, cámara, grabadora, “todas hacemos hasta lo imposible por hacer bien el trabajo, y sacar adelante la chamba.”

 

Esta banda de incongruentes, amantes de este trabajo, consigue todo lo necesario cada día para realizarlo. Tener todo el equipo, transmitir la información, sacar dinero para sostenerse, sostener al medio y además vender publicidad; crear sus credenciales, su red de informantes, atender a los clientes, aprender rápidamente, nutrirse del colectivo, hacer de fotógrafo, reportero, corrector, editor, redactor, analista y comentarista; y hasta a veces, formar a las fuentes, orientarlas, instruirlas, comunicarlas, crearles discursos y marcos políticos, legales, administrativos y educativos.

 

Actualmente además hay que canalizar, ser pedagogo, catalizador, gestor, defensor de los derechos humanos, legales, privados; asistente de la sociedad en todo lo que hacen, orientador o deformador, material de consulta, fuente de información ambulante, y todo ello mediante las palabras.

 

Quién sabe como le hace pero saca adelante su chamba. ¿Quienes hacen de esta vida su oficio? ¿Con qué elementos cuentan? Hay de todo. Y sin embargo cada uno cumple una función social, desde el que hace la hojita mensajera, hasta el elemento de la empresa multimedia, tiene que emplear todo su ingenio y talento para hacer bien su trabajo y sacar adelante su chamba, además de hacer dinero.

 

De las mujeres de aquel grupo, apenas 4 eran casadas, la mitad divorciadas, separadas, o en pareja. La tercera parte es el sostén económico de su familia, con al menos dos hijos que mantener, sin hogar propio, ni otras propiedades, y solo unas cuantas eran dueñas de su medio informativo, de poco tiraje -reducido,- sin apoyos ni estímulos; a su actividad cotidiana en al menos 2 medios, se agregaba una corresponsalía -por lo menos;- y varias colaboraciones eventuales, de las que por lo general no se obtiene ningún ingreso. O bien, otro empleo base o venta de productos como Avon, Fuller; tiendita o changarrito, entre otras chambitas “para acompletar.”

 

Las soluciones no saltaron a la vista. El sueño irrealizable del periodista, incluido el de escritorio, enfrenta unilateralmente a las empresas, que saben que somos dispensables, y saben que el estímulo intelectual en esta actividad, que es un arte personal, por razones obvias no tiene tintes colectivos.

 

Tan concienzuda ha de ser la labor del que escribe de salud, como la del que hace análisis financiero. Tan importante es la palabra del que imprime un comentario, como la del que va contra el tiempo en una agencia.

 

A todo esto se suman los requerimientos, cada vez más exigentes de posicionar la información, que inclina la balanza hacia temas del día, desde políticos hasta policíacos, que han de diferenciarse y demostrar el talento del reportero reflejándose en el medio de uno u otro para posicionar la noticia, y demostrarle al lector su avanzada estrategia en la obtención de las notas, de primera mano, y de más y mejor contenido.

 

Ambas cosas impiden disponer del tiempo, la coincidencia y la efectividad para una organización y para consolidar acuerdos. Es evidente también que interviene otro factor, como es el hacerlo a sabiendas de represión y represalias, por los propios empleadores, por el propio gremio –en ocasiones manipulado en contra de las iniciativas por los intereses,- y la inseguridad.

 

A la represalia, al golpe, al asesinato, al despido surge la pregunta necesaria ¿cuántos de estos y estas mexicanas, trabajadoras de los medios de comunicación e información tenían garantizado su trabajo? ¿pensión, vivienda, servicios de salud a sus hijos?

 

Esto es síntoma y reflejo de la violencia ejercida desde la propia sociedad. Ha sido permisible devaluar y desvirtuar el esfuerzo de los reporteros. Anular, reprimir, hostigar, negar, reprobar, satanizar, y criminalizar al individuo hasta victimizarlo, consintiendo que sea blanco de ataques. Lo cual indiscutiblemente repercute en el que hace hasta lo imposible por sacar adelante su chamba y hacer bien su trabajo.

31/01/2008 18:17. Autor: Livia Díaz#. Tema: No hay comentarios. Comentar.

Una de chayos

POR Livia Díaz

-Hasta para los chayos –perdón, apoyos- hay diferencias. Si a uno le dan trescientos pesos a una le dan cien. Y las fuentes 
- ¡ja! Creen que una puede estar esperándolos horas, y horas... 
- Oye… el Senado aprobó ampliar los criterios de libertad de expresión, y hay obligatoriedad de proporcionar información no solo a la prensa sino a cualquier ciudadano.
-Puras ideas… Está claro que al tesorero municipal de Poza Rica, Ito Basáñez quién es uno de los que “no le da información a cualquiera cuando quiera”. Acabo de discutir con él, me siguió hasta la calle. Ahí gritando en la calle…
- Es cabron.

(Los regidores Mayórico San Román y Víctor Cortés Barra, y el director de Educación Fabián Cobos, entran en escena…):

-No dicen Ustedes las cosas buenas. (Ustedes tienen la culpa)
- Pues informó que la cuenta pública 2005 está sana ¿era buena? ¡Era una buena! ¿no? Dijo que es su información, y no es de él es del pueblo.

(Hacen como que no entienden y siguen comiendo fruta. Ahora en la “sala” de prensa):

-Enseñale las chichis… 
-Ponte minifalda. 
-¡Rómpele su madre!
- Para colmo hubo recorrido del presidente municipal ¿no avisaron? Ah, son para el grupo selecto… 
- ¿No te avisaron? 
-Nunca avisan. Han pasado delante de mí en su camioneta y… 
- ¿En serio? 
-Mejor, así trabajo menos. Si les interesa mandan boletín. 
- Pero si ya se van, les faltan unos meses… ¿tampoco estás en la lista?
-¿Cuál lista tú?

Así las cosas, albricias para todas y todos los reporteros. Por ahora lo dejamos así... 


31/01/2008 17:28. Autor: Livia Díaz#. Tema: No hay comentarios. Comentar.

Comentarios  Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris