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FOTO.- Con Laura en Buenos Aires, cuentera, amiga, sorprendente persona, fuimos a la Ronda y a comer pastas "como si la crisis no nos apretara el zapato, orgullosos  e inamovibles, aunque nos esté llevando la trampa"...

Por Livia Díaz.

Eran las siete y media. Una vez más la hora de comienzo de la función, se pospondría hasta que los artistas se sintieran seguros de que no iba a llegar otro más. Me dispuse a pasar el tiempo leyendo, mientras no me quitaba la vista de encima, el último de la fila.

Con más de una hora de retraso, llegó finalmente el espectáculo. Un libro, hizo su debut y desnudo paseó entre la concurrencia que aplaudía a sus amigos: el presentador, el comentarista, el maestro de ceremonias y el autor.

No sé si tuvieron una buena venta. Los vi firmando autógrafos, mientras con nerviosismo, se me acercó el último de la fila, que portaba en la chaqueta media docena de pequeños bolsillos en los que reparé preguntándome que tendrían adentro.

-¿Puedo hacerle una entrevista? Asentí con la cabeza sentándome en las butacas. Se presentó aquel muchacho y me cuestionó ¿La Poesía escuchada es considerada de algún movimiento de vanguardia en México”. Para salir del paso, le dije que “una buena parte de la Poesía contemporánea, pertenece a conceptualistas que secuestraron la Poesía para volverla tan individual como lo que piensan que es la Poesía”.

El chico estaba distraído y ahora, en que ni entendió, ni escuchó ni comprendió lo que dije, para salir del paso preguntó “¿Porqué?”- Pero esta vez lo hizo sacando la grabadora de uno de sus bolsillos y encendiéndola.  Al tener frente a mí el aparato, no pude contener la tentación de decirle que “el porqué tendría que preguntársele a cada autor, y de paso, reclamarle que nos adapte a su arte personal en cada obra, sin preguntarnos qué queremos leer”.

El último de la fila, sonrió brevemente para luego decirme que él también escribe poemas y preguntarme, si visto así sus poemas, y los de los otros ¿entraban en esa categorización? Abrí los ojos tanto que se puso nervioso. Estoy segura que cambié de colores, y que hice la mueca extraordinaria porque incluso, se puso de pie cuando solo atiné a decir: “poetas…”.