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Lee la opinión, toma cocacola, come enchiladas... es de Poza Rica

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Livia Díaz


Querido Jesús ya estoy en Poza Rica instalándome para realizar el reportaje de los “Cientos de pueblos” pero todavía no consigo encontrarlos, creo que en este municipio alguien se equivocó de nombre pues las condiciones sociales descritas no corresponden a la advertencia de ‘intervención urgente en asuntos que la dependencia de Seguridad Social ha de atender en forma prioritaria’, que nos anunció, estaban recrudeciéndose los problemas de pobreza e inseguridad. Este es otro mundo, y tan bello como inesperado. Te contaré porqué pienso de esta manera...

Cuando venía por la carretera percibí los olores intensos a fruta, azahares de naranjos y limones que acompañan el tránsito poblado de camiones y autobuses, y el paso del tren pacífico que conduce desde aquí hasta el entronque con la vía férrea del Golfo de Tehuantepec, los productos del norte de Veracruz y Tamaulipas para su exportación a Sudamérica y a Nueva Orleáns. Todos iban colmados de productos agropecuarios, así como venían llenos de maquinaria y otros insumos para la construcción. Acuérdate también esta región crece, porque se están llevando a cabo la construcción de fraccionamientos habitacionales para la comunidad, por el ‘Plan de Desarrollo Vivienda Para Todos’, que incluye beneficios para unas mil familias del Totonacapan y la Huasteca.

Al llegar a la ciudad tienes que cruzar un río, el puente luce magnífico sobre el gran y acaudalado río “Cazones” donde se debe reducir la velocidad, y a esa hora, las tres de la tarde, estaba poblado de aves como garzas, gaviotas, y hasta flamingos que se disputaban la pesca con los pobladores que en mangas de camisa hacían su agosto sacando ejemplares mojarras y langostinos; mientras, un grupo de mujeres lavaba su ropa en las piedras de las orillas. Al paso del puente, estaban agrupados agentes de tránsito, uno me saludó dándome la bienvenida en tanto me señalaba el acceso a la ciudad y me preguntó si necesitaba información turística, para que lo hiciera con una señorita muy amable que en el módulo de la Secretaría de Turismo que esperaba a los visitantes, todo para proporcionarles folletos e indicaciones sobre los caminos vecinales y carreteros. Pero pasé de largo hasta el hotel, del que ya tenía indicaciones por aquel nuestro amigo nuestro, Jaime Sosa, que es de aquí ¿lo recuerdas? Uno que se la pasaba delirando por las enchiladas con cecina y queso, y al que no podíamos entender, pues, pero ahora, creo que no podré volver a almorzar sin un par de enchiladas de pipián o de chile seco con su carne asada.

En fin, que una vez ya instalado me dirigí al ayuntamiento donde la oficina para la prensa, ocupa una gran estancia dotada de computadoras, máquinas de escribir, fax y hasta línea telefónica abierta. El director de Comunicación Social me dijo que hiciera uso de la oficina a mi antojo, que esa era mi casa y ‘que podía proporcionarme todo el apoyo necesario para la realización de mi trabajo’. Así mismo dispuso que contactaran a los funcionarios que pudieran darme la información y hasta me dio una identificación local para que las demás dependencias que visité me faciliten el trabajo. Se llama Julián, y cuando terminamos la charla me invitó a los bajos del edificio a comer unos tamales con agua de horchata con doña Ninfa, que es la que atiende el merendero de los servidores públicos.

El presidente municipal estaba ahí, pero no nos acercamos porque comía con gran gusto junto a sus amistades y colaboradores, cosa que observé transcurría en la calma y la paz que un día prolongado por el hacer las cosas despacio y sin prisas, permite. Mientras, el periodista me comentaba los sucesos recientes que habían mantenido a la ciudad preocupada y a los servidores en vilo. Resulta que hablábamos y hablábamos mientras una señora detrás del camión de la basura estacionado del otro lado del parque Juárez (a nuestra diestra), se desvestía. Un buen grupo de gente le pegaba gritos y hacía bromas sobre ella. De inmediato llegó la ambulancia de la Cruz Roja para llevársela al Hospital de Salud Mental de Tuxpan

“Ya se volvieron a llevar a la miguita -dijo él apesadumbrado- pobrecilla mujer, por más que la han tratado siempre recae y vuelve a hacer sus tonterías”. Después me dijo que el pueblo cree que se volvió loca de amor, aunque hay otras versiones de que se ‘le voló la cinta’, cuando se ganó la lotería en años pasados. Lo cierto es que tenía un marido e hijos, y casa y todo lo que pudiera desear. Hasta se conserva todavía el edificio donde habitaba con su familia, que desapareció una mañana sin dejar huellas, ella no estaba, había salido de la ciudad en una caravana para comprar los ‘mery christmas’, en Mc Allen; “como se acostumbra aquí”. Y vaya navidad la que pasó. Comenzó a buscarlos por todas partes hasta que fue encontrando pistas, pero a la fecha, la gente sostiene que los extraterrestres se los llevaron, mientras ella dice que “se les olvidó”.

-Pobre miguita- dijo finalmente el periodista, y pagando la cuenta, se fue recomendándome un montón de cosas. Te cuento que en todas las oficinas encontré mucho movimiento: Corredera de secretarias de acá para allá buscando cosas y haciendo gestiones, y las atenciones, “siéntese aquí”, “¿desea un café?”, “el funcionario menganito viene enseguida”. Si sé que te estarás preguntando porqué te cuento todo esto y es que, en realidad, lo que me mandaste es a seguir buscando a los responsables de los “Cientos de pueblos”, pero lo demás ya te lo envié, pues ya lo había terminado de hacer, hace un par de días.

A veces hasta creo que así como la familia de la “Miguita” se los llevaron los extraterrestres, simplemente se recuerda el hecho, pero no hay ningún responsable a la vista. Hasta he hablado con el maestro Siracusa, cronista de la ciudad y consternado, me confesó que el tampoco ha podido reunir un solo dato -siquiera aproximado- de esos amotinados. Siracusa cuenta con oficinas y gente con máquinas, fotógrafos y escritores para la relación de los acontecimientos diarios de la región, pero pues no cuenta con una varita mágica.

Debe ganar muy bien, pues me invitó a cenar camarones en Tuxpan, al tiempo que me enseñaba el río, el mar y las construcciones preservadas por el ‘Fideicomiso de Patrimonio’ que incluyen el Faro, la Aduana y el Ayuntamiento. Se puede viajar mucho entre ciudades aquí, pues las carreteras de cuotas son libres para los pobladores. Fíjate que hasta hay quienes duermen en un lado, estudian en otro y trabajan en otro, y la intercomunicación entre pueblos y ciudades del norte de Veracruz, es basta y enriquece a los unos y los otros. No, si esta nueva forma de gobierno que nos trajo el presidente Chux, ha ido beneficiando a toda la población, no me lo creas, ya tendrás oportunidad de constatarlo.

Aunque es más notorio yo creo que por el cierre de las explotaciones petroleras en la zona, es que ya estaban muy fuertes los accidentes y los problemas, ya la población amenazaba con irse a vivir a otro país, cuando fueron suspendidas. Claro, que no imagino como dormían todos estos cuando bajo sus casas había tantísimo gas y aceites, y sobre ellas, los humos de los quemadores y las emisiones de la petroquímica inacabables.

Pero en fin, ya pasó, ahora todos disfrutan y gozan con la bonanza que les trajo el inicio de la reproducción de especies de ganado mejor, avestruz para exportación, producción de huevo de codorniz para conservas, y las conservas de fruta y naranjas que tanto les gustan a los europeos. Ahora son famosísimas las enchiladas “Papancito”, y las Nopalinas “Chapatin”, y es harto conocido en el mundo que la Coca-cola sabor vainilla, solo utiliza la producción vainillera papanteca.

Bueno amigo, mañana te escribo y te comunico los avances de mi investigación, si necesitas algo, me llamas al Horrotel. Ahí te pueden dar razón de mi paradero, mientras me consigo un celular.

Un abrazo.

Efraín.

30/03/2008 23:05. Livia Díaz #.

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