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El “ojo ambidextro” en la poesía de Rannel Báez

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De Poetas Dominicanos.

 

Santo Domingo a 13 de octubre de 2003.

 

por: Livia Díaz

 

Posiblemente este “Escricol” con nombre de pobre pero apellido de rico, se asuma cotidianamente mencionado por congéneres indistintamente diferente. Dice que nació “sin darse cuenta en alguna parte lugar de locos un día de la justicia en este mundo de leyes divinas humanas injustas e ilegales Si se hubiera enterado tal vez se habría vuelto vientre adentro”.

 

Le prometí escribir algo sobre mi apreciación de sus poemas. Personalmente observé que su persona tiene tanto que decir que a veces, mejor no dice nada. Pero los colores que acudían a su rostro lo dejaron en evidencia. Per Verso escribe: Gracias a Dios. Y es que Rannel nos entrega su duda ante el poema y hasta leerlo ignoraba haber estado escribiendo “poemas” mientras él hace poesía (o viceversa).

 

Arbitraria su palabra de vocación unívoca se organiza de modo-tiempo en el espacio y gana ante el ritmo y la imprecaución del lector. Anoto que el modo de lectura en el poema de Rannel cambia todo el sentido de su discurso, así pues la crítica organizada en secuencia de frases sin fin, fallece con el modo establecido de lectura poética versificada, lo cual no hace menos taladrante y peligrosa su palabra.

 

1-. El poema dice:

 

[1]El sudor de la poesía Es magma serpenteante Mar en murmullo de gaviotas marea creciente Hasta el barlovento del sol.

 

2.- El poeta dice:

 

El sudor de la poesía

es magma serpenteante

mar en murmullo de

gaviotas marea

 

creciente

 

hasta el barlovento del sol.

 

3.- El poema dice:

 

El sudor de la poesía, es magma serpenteante, mar en murmullo de gaviotas marea. Creciente hasta el barlovento del sol.

 

4.- La palabra dice:

 

El sudor,

de la poesía es magma

serpenteante mar

en murmullo de gaviotas,

marea creciente

 

hasta el barlovento

del sol.

Hasta el barlovento

del sol.

Hasta el barlovento

del sol.

 

Esta aparente flexibilidad de contexto es una trampa contínua, una trampa donde al caer el lector debe tomar decisiones, pues no es un trabajo fácil, aunque las interpretaciones estén a la vista en la primera lectura desprendida y desperdiciada.

 

Metapoeta necesariamente por sus dos vueltas y lecturas múltiples que giran en la certeza aparentemente viceral, va cubriendo y oculta el paso al subterráneo medular que provocó su texto: NINGUNO.

 

Rannel dice:

 

Ahora voy a tu cìrculo vicioso Dormir Cagar Fuñir en la misma paila de monotonías Vivir y morir con la misma seña de maniquí boquiabierto y frío en su perfil de cera tras el vidrio de su escaparate frío.

 

El mensaje del poema dice:

 

“Ahora me padezco a ti”.

 

Su autoreflexión es:

 

“Otra vez soy

 

El contexto es:

 

“Hipérbola de tiempo que se repite”

 

Rannel se ha divertido. En forma intencional (que no es intencionada) descubre al lector crítico y metiche porque después, tal como el alacrán que atrapa a su víctima y la seduce poco a poco hasta que le clava el aguijón, causa pena, alegría, cansa, seduce, encajona, encuentra y cuando encuentra, penetra en forma dedicada y certera.

 

Esta Realia ha hecho creer todo el tiempo al apreciador de poesía que en la estética en el trabajo radica en el uso del lenguaje discursivo y estaba contenido el poema. Sin embargo no encontramos nada más lejos de la realidad, aunque fue tan sabrosa que la consumimos a manos llenas y sin precauciones.

 

Èl dice:

 

“Voy al reciclaje y la piel corrugada del desperdicio industrial en contraste con la pobreza de los abrumados sin perdón se parece al viejo comprador de corajes y vendedor de ensalmos que dobló la esquina soleada con una chatarra con testículo y sombrero Es el mundo mohoso haciendo dietas de alambre y tizne en dos patas ortopédicas en un círculo de hoyos remachados y vapores embutidos”

 

El texto dice:

 

Voy al reciclaje. Y la piel corrugada del desperdicio industrial, en contraste con la pobreza de los abrumados sin perdón. Se parece al viejo comprador de corajes y vendedor de ensalmos.

 

Al viejo comprador de corajes y vendedor de ensalmos que dobló la esquina soleada con una chatarra con testículo y sombrero.

 

Viejo comprador de corajes y vendedor de ensalmos que dobló la esquina soleada con una chatarra con testículo y sombrero es el mundo mohoso haciendo dietas de alambre y tizne en dos patas.

 

Dos patas ortopédicas en círculo de hoyos remachados y vapores embutidos.

 

Ó quizà dice:

 

 

“Voy al reciclaje

y la piel corrugada del desperdicio industrial

en contraste con la pobreza

 

de los abrumados sin perdón

se parece al viejo comprador de corajes

y vendedor de ensalmos

que dobló la esquina

 

soleada con una chatarra con testículo

y sombrero Es el mundo

mohoso haciendo dietas de alambre y tizne

 

en dos patas ortopédicas

en un círculo

de hoyos remachados

y vapores embutidos”

 

Esa es la Realia y este su mejor ejemplo. La exposición poética hiperexpresada. Neurótica pero anestésica. En aparente crítica y contraposición a lo establecido que simpatiza profundamente con los miembros de su generación y distingue como si fuera discípulo de Maiakovski. Alguno dirá que no ha querido desmitificar o derrumbar ciudadelas, pues su trabajo indiscutiblemente contribuye con su autoreflexión a la vida de sus habitantes, que solo fue un accidente. Es pues Rannel Báez un poeta de poetas en ejercicio siniestro.

 

 



[1] Versos tomados del libro “Orbe Per Verso” Premio Internacional de Poesía Casa de Teatro 2002.

31/01/2008 19:29. Livia Díaz #.

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