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El hombre del caracol

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Por: Livia Díaz

 

“En unos momentos más El cuentacuentos agarrenlo. Lo reconocerán por la piel de Jaguar y el Caracol por el andador “Voladores”. Tuuuuuuuuuuuu, suena el caracol en medio del ruido de bailes New Age, Afro antillanos, los Voladores de Papantla y el griterío que se ha formado cuando despega del piso un globo aerostático en forma de estrella de doce picos.

 

Es una piñata, pienso viendo como se eleva sobre el Jardín Temático de la Cumbre Tajín. Mi mirada baja y se confunde con una pequeña de unos tres años que se ha quedado atrapada con la historia del Caracol “y luego, el caracol siguió tocando al sol, “tuuuuuuuuuu, le gustaba mucho”. “Quiso también guardar el sonido del mar, ¿lo escuchas? ¿qué le dirías al caracol, le pregunta el cuentero a un niño de unos ocho años, umm, no sé, él si sabe, él si sabe -dice señalando a otro pequeño a su lado derecho- el señalado se sonroja y dice: Le diría ¿Cómo estás?”.

 

Abenamar goza y se pierde en la mirada de los niños. Aquí todos son oyentes de sus cuentos breves que ha ido juntando a lo largo de su vida. “Encuentro un placer ¡Me realizo! ¡Me siento alegría, disfruto! Dice emocionado “si las personas contaran más cuentos sería fabuloso este mundo por el rescate del discurso oral, la comunicación dinámica a la historia. Te puede hacer reír, llorar, es como un médico”.

 

Orgulloso de ser huasteco de Pánuco, de haber logrado estudiar hasta sexto grado de educación primaria y de escribir cuentos y contarlos Abenamar Bacells de 52 años se pasea por el andador “El Volador” del Jardín Temático de la Cumbre Tajín.

p.¿Cómo y cuándo comenzó a escribir?

r.”Toda la vida lo hice. Comencé a narrar desde muy niño. Mis abuelos paternos y maternos tenían la costumbre de sentarse alrededor del fogón a conversar y ahí me nació el amor por los cuentos”.

 

“Mis abuelos llegaron de oriente, soy mestizo. Luego crecí y comencé a caminar el mundo. Tengo el orgullo, enorme orgullo de haber estudiado hasta sexto grado de primaria porque yo soy autodidacta”.

 

Dice que ha ido juntando cuentos, uno y otro para reunir un buen acervo que regala sin más en todos los escenarios que puede y le invitan. “He trabajado con el Instituto Veracruzano de Cultura. En las tres Cumbres Tajín. También dio conferencias en Casas de Cultura y en diciembre expuso otro aspecto de su creación artística que consiste en pirograbados en piel y pintura que estuvo hasta el 14 de diciembre en las instalaciones de la Legislatura en el Puerto de Veracruz.

 

“Me gusta contar los cuentos personalmente porque nosotros no leemos”. Todos los cuentos se basan en historias propias, ha creado sus propias leyendas. De repente le dice a una niña, “te voy a contar la historia de una estrellita. Una estrella grande y muy amarilla, Mírala allá está, ya se encuentra cansada y se va a dormir, es el sol”.

31/01/2008 18:59. Livia Díaz #.

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