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Oíd mortales, oíd

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3 de marzo 2008.- Gracias a la red de internet, encontré su fotografía y un reportaje de su obra plástica, Diario Condie

 

Te conozco como si fuera mi oficio

Por: Livia Díaz

 

Te conozco como si fuera mi oficio es un verso del libro Oíd Mortales, que inmortalizó al poeta que nos ocupa. No todo lo publicado es bueno y no todo lo bueno está publicado, pero qué injusticia ha cometido la Historia de la Literatura con Víctor Eduardo García Robles, el de los versos populares el de los versos del pueblo.

Ya de por sí la represión había dejado en el silencio a este poeta comprometido con el pueblo, como a cientos y miles de argentinos en la época de la represión y la dictadura; este maestro de Buenos Aires que pasa desapercibido hasta que uno lee sus versos, gozaba de decir lo que otros callaban, gozaba de escribir con las manos lo que otras decían a gritos, para que alguien, donde fuera, escuchara agrandar la palabra, hundir la mano hasta tocarle su fibra de milagro inmarchitable y compañero. Ah, no, callarme nunca, callarme nunca . Callarme no, dice, callarme no, jamás dejar de sofocar la sangre.

Lo leí por vez primera hace ocho años. Mi padre había muerto y con él todos sus secretos. De todos los libros de su casa, este estaba casi oculto cerca del piso, como no queriendo ser encontrado. Pertenece al premio de 1965 de la Casa de las Américas. Del trabajo, el Poeta Nicanor Parra dice: "En el concurso de deliberaciones del jurado no fue nada fácil para mí decidir entre Addio a la Mamma de Noé Jitrik, y la obra que terminó adjudicándose el presente premio de Poesía de la Casa de las Américas 1965, Oid Mortales, de Victor Eduardo García Robles".
"En mi opinión, Jitrik es un poeta que conoce muy bien su oficio. Es evidentemente más equilibrado más retraído, más íntimo. Tiene muy buena acústica. Conoce a fondo los misterios de la poesía visual. Sus instrumentos de trabajo son el violín y la linterna mágica. Hubo un momento en que decidí jugarme por Jitrik, a pesar que ya había descubierto y proclamado a los cuatro vientos la excelencia de Oíd Mortales, cuya fuerza torrencial y caótica me convenció desde la primera lectura. Pero no encontré eco.

La balanza terminó inclinándose por García Robles y por razones de bastante peso. Cohen (Inglaterra) se vio cautivado por el humor y la vehemencia de Oíd Mortales, por su coloquialismo sin tapujos, Sabines (México) por sus explosiones apocalípticas, Ginsberg (EE.UU) por su agresividad tempestuosa. En una poesía de esta naturaleza hasta las caídas resultan explicables, argumentaronlos jueces.

Solo el maestro Lezama Lima (Cuba) permanecía impasible. Él era partidario de declarar desierto el premio.Y no se plegó a la mayoría sino después de convencerse de que el poeta resiste perfectamente de la lectura en alta voz.

A pesar del retoricismo ocasional, como conjunto de la obra se impone de plano. Contiene tres o cuatro composiciones de primer orden y por lo menos puede calificarse de óptima, por su vulgaridad extrema rayana en la generalidad: Sepa lo que pasa a lágrima viva y con malas palabras. Oíd Mortales es una obra premiada en un premio hispanoamericano de la más alta jerarquía. Fue seleccionada de un total de 92, entre las cuales, por lo menos una docena resultaba acreedora de un análisis detenido por parte del jurado más exigente ¿Qué mayor elogio se puede hacer a este libro?

Es un hecho que los poetas más notables de la generación anterior no salieron a la piestra. Los hubiéramos detectado de lejos. Pero esto no disminuye mayormente la hazaña del poeta laureado. Abiertos los sobres se vio con asombro que el autor es casi adolescente, al parecer inédito en su propio país, Argentina. Y si recordamosque los otros dos poetas favorecidos, Jitrik y Szpunberg, son también jóvenes de la misma nacionalidad debemos reconocer que algo importante está ocurriendo en la nueva poesía argentina, cuyos objetivos inmediatos parecerían consistir en la síntesis de lo popular y de lo docto, lo criollo y lo ajeno, lo personal y lo colectivo.

El surrealismo recalcitrante de la escuela de Buenos Aires empieza a tomar conciencia de sus limitaciones, en beneficio de un punto de vista más ecléctico y responsable, integrista ¡Ojo poetas del continente!"

Esas son las palabras de Nicanor Parra sobre la obra, publicadas en los lomos de la edición. De Garcia Robles dice que nació en Buenos Aires en 1933. "Actualmente (1965) trabaja en esta ciudad como maestro de primera enseñanza. Ha escrito novelas, cuentos y teatro. Comenzó a publicar sus trabajos en revistas literarias argentina. Con otros escritores fundó la revista El grillo de papel (que más tarde se convirtió en El escarabajo de oro), donde dirige la sección de poesía."
Historia de una búsquedaNo se ha encontrado más información. En octubre de 2001 en viaje a Buenos Aires fui a buscar datos para dar con el poeta, con sus trabajos, con su biografía. Pero casi en vano. La biblioteca Nacional estaba en Huelga, Buenos Aires colapsado por un momento difícil que mantenía a la gente en la angustia. Una empleada de una sección de la Hemeroteca Nacional que estaba abierta, amablemente accedió a ayudarme a buscar datos sobre el autor; la búsqueda resultaba infructuosa, en vano revisamos el acervo una y otra vez en las pantallas de la Biblioteca, la Hemeroteca y fue entonces como buscando El Grillo de papel encontramos una hoja de una revista donde aparece un poema del poeta. Los 70 era la época de la represión. La época en que todo fue destruído, decía contínuamente.

En tanto, Mario Lillo me llevó a toda clase de tiendas de libro viejo, descontinuado, único, perdido y usado, pero en vano. Así que volví a México con una copia fotostática de la revista que por cierto después de mis ruegos y poner mi mejor cara de suplica accedieron a hacerme en máquina especial y con sumo cuidado los empleados de la institución y que pueden dañarse como me informaron si son tratados en forma descuidada los documentos históricos. Así mismo buscaron conmigo en sus computadoras. En la red de información encontramos varios artículos de universidades norteamericanas que lo citan entre los antipoetas y algunas traducciones de los poemas El Fosforero y Van Gogh al italiano.

El poeta argentino Carlos Patiño entrevistado sobre el tema dijo conocerlo pero haber perdido contacto con él 20 años atrás. La búsqueda se fue convirtiendo en una necesidad por saber más de quien con candidez fue escribiendo esas líneas que no son apocalípticas como en el momento de su publicación sino proféticas.

El propio título de la edición Oid Mortales, a similitud de el Himno Nacional Argentino, sobre el que versa el poema central que relata los problemas de los hombres ante el posible descuido de sus dedos sobre el botón de disparo de las bombas atómicas, nos remite a la crisis de Bahía de Cochinos, sepa lo que pasa a lágrima viva y con malas palabras, a la situación actual argentina; Caminata; Por el dolor y la Patria; Oh, destino el de Borges, y cada verso del proceso del hombre, de sus vidas, denuncia la represión, la dictadura, los secuestros, los asesinatos.

En 1965 el desgaste del gobierno radical, jaqueado por la falta de respaldo popular, el plan de lucha en su contra de la Coordinadora General de Trabajadores, la presión de la prensa y la aparición de las organizaciones guerrilleras, determinaron el triunfo de la peronista Unión Popular en los reñidos comicios de renovación parlamentaria de 1965.

El oficialismo obtuvo el segundo puesto, y esta vez, a diferencia de lo que había sucedido en 1962, los resultados no desencadenaron una crisis institucional sino que fueron recibidos y aceptados con naturalidad. Esta vez no se le permitió participar al partido Comunista, al que los militares miraban con desconfianza desde la Revolución Cubana.

El nuevo gobierno decía: Si nos esforzamos en formar una conciencia nacional, con justo sentido moral, no nos desesperaremos nunca, ni nos agotará cualquier encarnizada adversidad, porque sabemos también las razones fundamentales de porqué luchamos, y desterraremos el temor y será superada cualquier acción psicológica que pretenda desnaturalizar nuestras rectas intenciones. En este obstinado combate para lograr una justa convivencia nacional, no asumimos el poder para dominar nuestro país, sino para servir a su grandeza, no apartándonos jamás de la Constitución y de la ley, asegurando a todos nuestros conciudadanos iguales derechos y responsabilidades.

Arturo Illia prometió no apartarnos jamás de la constitución y de la ley. Sabemos que las cosas no currieron así. Y antes de acabar igual de tristes que todos los que luchaban por la democracia, leamos a Robles, de quien se irán añadiendo los textos hasta agotarlo y exprimir sus secretos.
Oid, mortales


oid en el verso biselado

las espirales de la confidencia,



oid, carroña pura, hermosos míos,

chiquillos pecadores,

que lo que está

por írsenos ahora,

en contados segundos

de un momento a otro,

de cabeza

al légamo primario,



es la mujer niquelada de ternura,

es la bengala

de nuestro hijo en su dadá incipiente,

lo que va a írsenos

es un ligero soplo

sísmico, meteórico,

es aquel sonajero de la madre,

aquel fetiche paternal querido,

junto a la

fogosa

rosa,

junto al lumen

del pájaro astarteo,

junto a la calle con ferreterías,

junto a la solfatara y la calera,

con el hachero y el pueblo y el maizal



todo se irá de golpe, mis mortales,



todo con performance de satán en la tebaida

peor que glaciación sin un Sibónido.



¡Maestro lumbramiento, mis chambones!



Hongo astral, asombroso

según los entendidos en Hiroshima

y Arizona y el Sahara

ay del pétalo,

ay de la mañana,



sí, boquiabiertas

sí, petulantes

sí, bárbaros tilingos

de tres por cinco,

televidentes,

radioescuchas de la united press,

charlatanes ministeriales,

babeantes bobos del platito de sopa,



pobre el hornero con el pico embarrado todavía,

pobre de la muchacha con su ensueño de minio,

pobre del ciego

leyendo sus dados inocentes

pobre del paralítico

en su ortopédica esperanza,

pobres de todos nosotros

sucia la lluvia, negra la nube,

oscura la manzana de la primavera,

inútil todo el sol, la casta selenita,



triste la parturienta y tristes los paridos,



tristes de todos, para siempre,

lástima del verso

sietecolores,

lástima el augusto stradivarius

maniático de la cumbre,

qué lástima de Rosseau el aduanero,

Van Gogh, Picasso, y compañía,

amargo el vino,

muy amargo el café,

amarguísimo el último tabaco.



Oíd mortales quisicosas,



oíd que ya no habrá sabiduría,

primate célebre

por su pulgar opuesto.



No habrá rueda ni pólvora,

vapor, émbolo, nada,



oídlo, no habrá cinematógrafo

qué pena la risa de Carlitos,



no habrá circo ni discos de Caruso,



porque si pasa,

si el botarate y el cobista

y los señores del inmenso caduceo

dicen de pronto, imbéciles,



por miedo al monstruo propio,

al tiranosaurio aerodinámico,

si le dicen

de pronto

al dedo militar

al dedo orate,

¡ATENCIÓN,

TOQUE,

APRIETE EL BOTONCITO...

PÚMBALA¡

Chau pinela de la mañana,

al infienro el dadá con las vendimias

y entonces,

y entonces,

y entonces,



OÍD, MORTALES,

NO MÁS STARS AND STRIPES

FOREVER,

NO MÁS BEKE,

NO MAS SHALL BE,

NO MÁS MAYFAR NI WALL STREET

NO MÁS PETRÓLEO NI URANIO

PARA NADIE

NI UNA MIGA,

NI UNA SONRISA,

NI UNA LÁGRIMA,

NI UNA PALABRA,

NI UN CENTÍMETRO

DE HOMBRE NI ARGANTONIOS

NOMÁS NADA, OÍD, escuchad antes

el verdadero, el sagrado,

antes que la noche del planeta

empedernido,

¡OÍD, MORTALES, OÍD¡

 

 

31/01/2008 18:35. Livia Díaz #.

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