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Mujeres voladoras en el Totonacapan

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Hace unos días en la televisión, el testimonio de mujeres voladoras en Puebla, abordaron la posibilidad de trascender en la danza a otro tipo de experiencia…

 

Por Livia Díaz

 

A decir de Zeferino Gaona Vega, promotor cultural y danzante tradicional, entre otros 10 de Coxquihui entrevistados por él y Francisco Acosta Báez, el origen de la Danza de los Voladores de la Sierra de Papantla “Qostatlhin Pakxtu”, se pierde en los tiempos y no pretende un beneficio personal.

 

De acuerdo la investigación, reunida en el documento ‘Música y Danza Tradicional’, publicado por la Unidad Regional del Norte de Veracruz en Papantla en 1990, por la Dirección General de Culturas Populares, plasmó 4 teorías sobre su origen y una sobre el tabú porque en ella participen mujeres.

 

Utilería, integrantes, músicos, instrumentos, indumentaria, actuaciones significado, palo y condiciones para volar, tienen sus reglas, así como las violaciones a las normas que rigen la danza.

 

A decir del volador esta danza que se da tradicionalmente en la Sierra de Papantla, a pesar de ser famosa, tiene una característica ritual que es poco conocida, y con ese motivo se han formado Uniones para rescatar y resguardar internamente los principios básicos de la cultura Totonaca.

 

Al ver en un programa de televisión dedicado a los testimonios de la vida de las mujeres, representando a una voladora y una asociación de voladoras del estado de Puebla, quién luchaba mano a mano con una Totonaca porque se les permitiera participar de la danza como una forma de liberarse del conflicto personal por el fracaso de su matrimonio y maltrato, consideré importante escribir sobre este tema.

 

La danza representa a la región y ha colocado a Papantla en los escenarios del mundo. Pero a decir de Zeferino, fin de agradar a esa clientela, muchos han distorsionado su sentido original, abusando de actos acrobáticos y espectaculares. A simple vista, su principal preocupación son las consecuencias de la violación a las normas, “son muy tristes pues en un momento dado puede ocasionar la muerte.”

 

Sin embargo, al leer su ensayo sobre la danza, queda claro que esto sucede por dejar de guardar las medidas disciplinarias de los danzantes, consistentes en promesas, ayunos, abstención sexual y buenos pensamientos; y con ello puedan surgir entre ellos y con otros danzantes, envidias, competencias, imprudencias y corrupción.

 

Además de describir concienzudamente los rituales y elementos en que consiste la danza, Zeferino da a conocer los principios cosmogónicos de los Totonacas, así como la dualidad vida muerte de su cultura, con un origen profundamente religioso.

 

En tanto, el planteamiento de las voladoras, quienes se acercan a una entrenadora de voladoras para pedirle su participación, intentan demostrarse a sí mismas que son capaces de hacer las mismas cosas que los hombres, quizá buscando en ello una liberación personal. Es el caso, que una de las mujeres es citadina, y la otra mujer Totonaca, quien además fue menospreciada por su propia familia por su atrevimiento.

 

Esto también hace reflexionar en el origen y en el futuro de la danza, así como el de otros rituales tradicionales. Pues quienes han heredado estas tradiciones, muchos los abandonan, y hay casos en los que incluso reniegan de su origen, pasando al mundo de los mestizos abandonando su tierra y cultura.

 

Esta espectacular danza que es una maravilla Huasteca y Totonaca, y quiero con ‘maravilla’ decir que me asombra, tiene una primera versión que consiste en reproducir el calvario de Jesús y su resurrección, y ocurre durante la Semana Santa, de tal manera que los voladores están representando a San Rafael, San Juan, San Pedro y San Bartolo; a quienes el crucificado había advertido de su resurrección, pero al acudir a su sepultura no lo encontraron, pues se ha elevado a la gloria, entonces lo siguen esperando y acompañando en su ascensión al cielo danzando: “Para no olvidar aquel suceso –dice Zeferino- se pensó representarlo a través de la danza.”

 

En tanto la segunda versión se cuenta muy ligada con la pesca. Ocurre cuando un jovencito es advertido por la señora y dueña del agua, de que ha tomado demasiados peces y en pago tiene que acompañarlo. El jovencito se despide de su madre y hermano, y se va con ella, pitando y tocando el tambor por el camino, esa mujer lo abraza y sumerge en las aguas, mientras la música sigue sonando.

 

En cuanto al tabú de que en la danza participen mujeres, Zeferino atestigua en este documento  de octubre de 1990, que en el ritual para elegir el palo, cortarlo y colocarlo participan varias personas de la comunidad y narra: “hace algunos años en San Mateo Coxquihui, iba a participar en la danza del volador con todo vuelo, para el cual ya se había conseguido el palo correspondiente y ya se encontraba en el lugar donde iba a ser enterrado, según que solo faltaban ocho o quince días para que llegara la fiesta, cuando un adulto vio a una señora que brincó sobre el palo de volador.”

 

“Aquel individuo corrió la voz de lo sucedido, los integrantes de la danza luego señalaron que por el brinco de aquella señora algo iba a suceder contra ellos. Cuando procedieron a levantarlo, no lo podían levantar y ya cuando faltaba un poco para que se enderezara, por un descuido se cayó y se quebró por la mitad, ya no sirvió para volar. Como ya todos tenían completa su respectiva indumentaria participaron, aunque un poco tristes en el sentido de que solo bailaron alrededor del hoyo.”

 

Es decir que en la leyenda, la experiencia, la tradición y el conocimiento ha pasado de padres a hijos y de comunidad en comunidad. Sin embargo, si uno les pregunta a los voladores sabrá que hay voladoras en Papantla, Puebla y casi toda la Sierra Madre, también en la Costa, y en otros estados de la Huasteca desde hace muchos años.

 

Por todo esto me doy cuenta de que Zeferino y otros caporales, voladores y promotores culturales, escuelas de voladores que he entrevistado en el Tajín y otros lugares por diversos motivos, tienen más intereses que los relatados por el volador en que esta tradición no se modifique, ni su sentido cambie; y curiosamente encuentro que lo narrado en aquel programa de televisión, les da muchos más motivos para no ceder a las manos de dichos intereses. Entonces quizá no se trata de mantener la tradición lejos de las mujeres, sino de preservar el sentido de la danza.

En este apartado del libro, el volador dice que según dos testimonios, la danza comenzó accidentalmente cuando se encontró a un grupo de voladores representando la danza en el bosque, es decir que ya la hacían y fueron invitados a representarla en San Mateo Coxquihui. Allí la vida era nocturna, y los voladores danzaron y desaparecieron en el cielo. La gente pensó que no volverían. Una vez que tumbaron el palo, pasados 4 días, escucharon la música y vieron la luz brillante inundando el cielo, entonces los voladores regresaron girando en sus cuerdas, pero al no estar en su sitio ni la manzana ni el palo, se elevaron de nuevo, mientras que la flauta y el tambor no dejaban de tocar. Otra versión similar indica que fue un huracán el que se los llevó, por esto se cree que tiene origen en representar el viento.

 

Los motivos de la danza de las últimas leyendas, están ligadas a los cultivos de temporal y la necesidad de agua. Sin embargo su aparición brillante, hace recordar la leyenda del Totonacapan, en donde la luz no existía, hasta que apareció el sol.

 

Hay mucho más que decir sobre la danza y sus elementos, y muchas leyendas y conocimiento por adquirir. Por ello pienso que este tema se seguirá escribiendo seguramente y analizando por quienes, encargados de documentar y registrar el origen de las tradiciones populares, se han preocupado por plasmarlo en libros para documentarnos, y es nuestra tarea analizarlas, antes de elegir o discernir al respecto, pues últimamente es muy común encontrar a quienes satanizan a los que consideramos que el mundo moderno no debe absorber en su camino a las minorías ni abolir su derecho a las diferencias, sino privilegiar la conservación de su patrimonio cultural.

 

Leyendo a Zeferino, lo que me queda muy claro, es que el sentido de su danza dista del que le dan las voladoras escenificadas en televisión. Su interés como danzante y promotor cultural, no pretende volar una vez para sentirse bien y luego abandonar este servicio. Mientras que él, como otros de Papantla, desde niños y niñas entrenan para seguir realizando este ritual.

letraeme@gmail.com


31/01/2008 16:39. Livia Díaz #.

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